Enrique Granados

Reforma Integral con Respeto Arquitectónico
El proyecto de reforma e interiorismo en la calle Enrique Granados es un ejemplo brillante de cómo la esencia clásica de Barcelona puede entrelazarse con un estilo minimalista que respira libertad y creatividad.
En esta vivienda, el uso de suelos hidráulicos originales junto con elementos de carpintería restaurados da vida a un entorno singular, lleno de armonía y belleza. Este espacio nos demuestra que la combinación de lo antiguo y lo nuevo abre las puertas a un mundo de inspiración y posibilidades para la vida contemporánea.

La Esencia del Eixample
Este proyecto nace del respeto profundo por la arquitectura clásica del Eixample barcelonés. Nuestro objetivo fue crear una conversación fluida entre la tradición y la funcionalidad moderna.
Mantenemos la calidez del pasado original de la finca, dotándola de una nueva luz que acoge el estilo de vida actual. Es una apuesta por el interiorismo honesto, donde cada moldura y cada techumbre cuentan una historia.


Materiales con Alma
El diseño pone en valor la nobleza de los materiales, utilizando una paleta cromática terrosa que fomenta el confort.
- Madera Natural: Se integra en elementos estructurales y mobiliario a medida, resaltando texturas naturales y envejecidas.
- Carpintería de Carácter: Destacan las puertas correderas tipo granero, cuyas vetas rústicas aportan autenticidad y generan un equilibrio perfecto entre lo tradicional y lo contemporáneo.





Detalles en Negro Mate
Para romper con la neutralidad y aportar un aire sofisticado, aplicamos acabados en negro mate en puntos estratégicos de la vivienda:
- Interruptores, pomos y bisagras.
- Griferías de diseño y marcos de ducha en el baño. Este contraste realza la pureza de los tonos neutros y define la personalidad moderna del espacio.

Un Oasis de Silencio Urbano:
El Jardín Privado
La terraza se presenta como un santuario al aire libre que ralentiza el ritmo de la vida en Barcelona. En este proyecto de paisajismo e interiorismo exterior, establecemos un diálogo entre la crudeza del ladrillo visto y la calidez de la madera.
Bajo la pérgola, el tiempo se detiene. El verde de la vegetación y la suavidad del mobiliario configuran un escenario de desconexión total, transformando este jardín privado en el núcleo de bienestar de la vivienda.




